Es una de las primeras preguntas que nos hace un emprendedor, y también uno de los errores que más caro sale corregir después: en qué régimen tributario debo estar.
La respuesta honesta es que depende de cuatro cosas: cuánto vendes, cuánto te cuesta vender, a quién le vendes y qué tan formal necesitas ser para crecer.
Los cuatro regímenes, en una frase cada uno
Nuevo RUS (NRUS). Pensado para negocios muy pequeños que venden al consumidor final. Pagas una cuota fija mensual y no llevas contabilidad. La contra decisiva: no puedes emitir facturas, solo boletas. Si tu cliente es una empresa que necesita crédito fiscal, te quedas fuera.
Régimen Especial de Renta (RER). Permite facturar y llevar contabilidad simplificada. Pagas un porcentaje fijo sobre tus ingresos netos mensuales por renta, más el IGV. Tiene topes de ingresos, de compras, de activos y de trabajadores, y hay actividades que están expresamente excluidas.
Régimen MYPE Tributario (RMT). El más usado hoy por las pequeñas y medianas. Paga renta de forma escalonada: una tasa reducida sobre las primeras UIT de utilidad y la tasa general sobre el exceso. Exige contabilidad, con obligaciones que crecen conforme suben tus ingresos.
Régimen General. Sin topes de ingresos. Contabilidad completa y la tasa general del impuesto a la renta sobre la utilidad. Es donde terminan las empresas que crecen, y donde deben estar desde el día uno las que superan los límites del RMT.
Los tres cálculos que hay que hacer antes de decidir
1. Margen, no facturación
Los regímenes que pagan sobre ingresos (NRUS, RER) castigan a los negocios de margen bajo. Si vendes S/ 100 000 al mes con un margen del 8 %, pagar un porcentaje sobre el ingreso puede llevarse una parte enorme de tu utilidad real. Un negocio de margen alto, en cambio, puede salir beneficiado.
Los regímenes que pagan sobre utilidad (RMT, General) son más justos cuando el margen es delgado, porque el costo se descuenta antes de calcular el impuesto.
2. Quién es tu cliente
Si vendes a empresas, necesitas emitir factura. Eso descarta el NRUS de plano. Y no es solo un tema tributario: muchas empresas medianas y grandes ni siquiera te dan de alta como proveedor si no puedes facturar.
3. Hacia dónde vas en 24 meses
Cambiar de régimen tiene reglas y momentos específicos, y un cambio forzado a mitad de año siempre desordena. Si tu proyección te pone cerca de los topes del RER o del RMT en el próximo año y medio, muchas veces conviene entrar directamente al régimen superior y ahorrarte la migración.
Errores que vemos seguido
- Quedarse en NRUS por comodidad y perder contratos por no poder facturar.
- Entrar al RER sin revisar las actividades excluidas y descubrirlo recién en una fiscalización.
- Elegir por lo que le funcionó al vecino, sin comparar márgenes ni estructura de costos.
- No sustentar los costos. En RMT y General el impuesto se calcula sobre la utilidad, y solo puedes descontar lo que puedes sustentar con comprobantes válidos. Sin orden documentario, la ventaja del régimen desaparece.
Cómo lo resolvemos en la reunión de diagnóstico
Tomamos tus ingresos y costos reales de los últimos doce meses, o tu proyección si recién empiezas, y simulamos la carga tributaria en cada régimen al que puedes acogerte. Sales de la reunión con una tabla comparativa concreta, en soles, y con la recomendación por escrito.
No hay un régimen "mejor". Hay uno que le conviene a tu negocio este año, y conviene revisarlo cada cierre.